{"id":357876,"date":"2016-02-16T16:12:39","date_gmt":"2016-02-16T22:12:39","guid":{"rendered":"http:\/\/futboltotal.com.mx\/?p=357876"},"modified":"2016-02-16T16:12:39","modified_gmt":"2016-02-16T22:12:39","slug":"gilberto-prado-henry-armstrong","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/desarrollo.grupomedios.com\/futbol\/box\/gilberto-prado-henry-armstrong\/2016\/02","title":{"rendered":"Gilberto Prado: Henry Armstrong"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.mobzillahosting.com\/box\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/images-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-8491\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-8491\" src=\"http:\/\/www.mobzillahosting.com\/box\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/images-2.jpg\" alt=\"images\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.mobzillahosting.com\/box\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/GILBERTO.jpg\" rel=\"attachment wp-att-3185\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3185\" src=\"http:\/\/www.mobzillahosting.com\/box\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/GILBERTO-300x254.jpg\" alt=\"GILBERTO\" \/><\/a><\/p>\n<p>Henry Armstrong: el reverendo asesino Hank<\/p>\n<p>Gilberto Prado Gal\u00e1n<\/p>\n<p>Cuando uno evoca la figura, dir\u00eda Cort\u00e1zar, casi m\u00edtica de Henry Armstrong piensa de inmediato en las palabras de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez habilitadas en susTextos Coste\u00f1os: \u201cHenry Armstrong despu\u00e9s de colgar los guantes visti\u00f3 un h\u00e1bito de predicador\u201d (\u201cEl reverendo Henry Armstrong\u201d). Armstrong era un\u00a0 seud\u00f3nimo que, como aquel del poeta Blaise Cendrars, tiene qu\u00e9 ver con el calambur o la descomposici\u00f3n sil\u00e1bica. En rigor era Arm-strong y su nombre verdadero, el de Melody Jackson, fungi\u00f3 como santo y se\u00f1a de belicosidad en sus primeros pleitos.<\/p>\n<p>El inicio de la carrera profesional de Armstrong fue adverso: perdi\u00f3 tres de sus primeros cuatro combates, pero el molino de viento o el asesino Hank como sol\u00edan apodarle fue asentando sus aspas febriles hasta llegar a un punto cimero en 1937, a\u00f1o en que gan\u00f3 27 peleas y, salvo una, todas por nocaut. Ese impresionante rosario de triunfos inici\u00f3 en el umbral de enero en El Toreo de Cuatro Caminos de la Ciudad de M\u00e9xico cuando dobleg\u00f3 a nadie menos que Rodolfo Chango Casanova. Ese a\u00f1o conquist\u00f3 el campeonato de peso pluma al derrotar en octubre a Petey Sarron. El primero de los tres escalones hacia la fragua de lo indescriptible: ser campe\u00f3n mundial de tres categor\u00edas de manera simult\u00e1nea y, adem\u00e1s, dar el salto de pluma a w\u00e9lter para enfrentar en mayo de 1938 al incombustible Barney Ross, un hombre cuyo palmar\u00e9s solo fue maculado por cuatro reveses. La batalla se celebr\u00f3 en el Madison Square Garden y dio vuelo a las analistas que presenciaron c\u00f3mo Armstrong utilizaba, como recurso para abrir paso a los obuses de su mano derecha, su cabeza y sus hombros infatigablemente. En cada final de los asaltos uno percibe ese genuino entusiasmo que nos hace pensar en la etimolog\u00eda de una palabra que, en el crep\u00fasculo de la vida del moreno, ser\u00eda prof\u00e9tica: porque Armstrong, en efecto, acunaba a un dios adentro, estaba pose\u00eddo por el\u00a0entusiasmo. As\u00ed lo evidenciaba su candidez gran\u00edtica. En agosto derrot\u00f3 a Lou Ambers y entonces troquel\u00f3 con broche \u00e1ureo la haza\u00f1a de los tres t\u00edtulos sincr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Henry Melody Jackson Jr., naci\u00f3 el 12 de diciembre de\u00a0 en Columbus, Mississippi. Fue el hijo n\u00famero once de los quince que tuvo aquel voluntarioso hombre honrado que fue su padre, un animoso pe\u00f3n de labores ferroviarias. En las venas de Armstrong se cruzaron la sangre negra, la irlandesa y la cherokee. Para valorar la urbanidad de Armstrong en el cuadril\u00e1tero tenemos que revivir el episodio trece de su duelo con Ross. El boxeador de color se acerc\u00f3 para preguntarle: \u201c\u00bfC\u00f3mo te sientes?\u201d, a lo que Barney respondi\u00f3: \u201cEstoy muerto\u201d.<\/p>\n<p>A la flexibilizaci\u00f3n box\u00edstica de quien perder\u00eda con Sugar Ray Robinson en la recta final de su carrera y de quien tendr\u00eda que soportar las ma\u00f1as y artima\u00f1as del marrullero Fritzie Zivic corresponde un car\u00e1cter espiritual asimismo proteico. Me explico. Armstrong fue trabajador de combate en su ni\u00f1ez y en su adolescencia, ley\u00f3 un poema suyo en la graduaci\u00f3n de High School, puso un bar (Melody Room en Nueva York), se tir\u00f3 al vicio del alcohol tras su retiro como boxeador y visti\u00f3 los h\u00e1bitos de predicador baptista en sus \u00faltimos a\u00f1os. S\u00f3lo le falt\u00f3 vender mole los domingos.<\/p>\n<p>Su intent\u00f3 por ser campe\u00f3n en peso mediano, esto es, en cuatro de las ocho categor\u00edas entonces existentes fue frustrado por el filipino Ceferino Garc\u00eda: re\u00f1ido empate en marzo de 1940. Y es que Armstrong perdi\u00f3 la visibilidad de su ojo izquierdo. Dos a\u00f1os atr\u00e1s Armstrong hab\u00eda vencido a Garc\u00eda, pero en el Gilmore Stadium de California la gloria le escamote\u00f3 sus encantos.<\/p>\n<p>A nadie sorprendi\u00f3 que tras su muerte en 1988, el d\u00eda que alcanz\u00f3 \u201cel ang\u00e9lico instante de la serenidad\u201d (Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez dixit), el mundo pudo advertir que el coraz\u00f3n f\u00edsico del ex boxeador era un tercio m\u00e1s grande que el de los mortales promedio. Se trataba del coraz\u00f3n de un guerrero impar. El molino de viento que logr\u00f3 152 victorias con un fuelle o envi\u00f3n inimitable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Henry Armstrong: el reverendo asesino Hank Gilberto Prado Gal\u00e1n Cuando uno evoca la figura, dir\u00eda Cort\u00e1zar, casi m\u00edtica de Henry Armstrong piensa de inmediato en las palabras de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez habilitadas en susTextos Coste\u00f1os: \u201cHenry Armstrong despu\u00e9s de colgar los guantes visti\u00f3 un h\u00e1bito de predicador\u201d (\u201cEl reverendo Henry Armstrong\u201d). 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