Los sabores detonan recuerdos en nosotros y son capaces de transportarnos a nuestra más tierna infancia. Por eso, quisimos traer de vuelta aquellos dulces de los 90 […]
Los sabores detonan recuerdos en nosotros y son capaces de transportarnos a nuestra más tierna infancia. Por eso, quisimos traer de vuelta aquellos dulces de los 90 que fueron fieles amigos cuando éramos unos niños. ¿Cuántos de estos probaste?
1. Paleta de Elotito. Estas no eran del todo agradables, pero cuando no había de otra, las comprábamos, nada más para no quedarse con el antojo.
2. Muecas. El reto entre los amigos era que no hicieras ningún gesto mientras te comías este dulce noventero.
3. Moneditas de chocolate. Cuando ya no alcanzaba para otra cosa, estas te salvaban de la ansiedad de comer azúcar.
4. Paletas de pollito. Estas sí eran campeonas entre los dulces de los 90. Todavía puede verse por la calle a algún nostálgico comiéndose un pollito asado.
5. Raspatito. En época de calor, un raspatito era la salvación.
6. Bubbaloo. Todos queríamos tener un amigo gato tan cool como el que salía en los comerciales que anunciaban este chicle relleno de un líquido súper dulce de sabor súper artificial.
7. Skwinkles. Este dulce era un lujito que solo te podías dar los domingos cuando te daban dinero tus papás o tus padrinos o la tía buena onda.
8. Lo divertido de los dulces de los 90 es que siempre incluían un reto al comerlos. Por ejemplo, con la Rockaleta, el chiste era llegar al centro y conservar algunos pedazos grandes.
9. Tamborines. Estos pequeños dulces servían para coronar la ingesta diaria de dulces.
10. Frutsis. Congelados o tomados desde abajo, siempre eran refrescantes a la hora del recreo.
11. Crayón. Estos dulces eran deliciosos, pero duraban muy poco. Por eso, se tenía que desarmar para no dejar huella de dulce en su mecanismo.
12. Freskas. Cada bolita de chocolate era un reto, pues nunca sabías que color te tocaría.
13. Brinquitos. Los clásicos de las piñatas. Nadie los quería, pero por alguna extraña razón siempre terminabas con más de diez. Estos los comías en épocas de escasez. Eran muy ricos.
14. Huevitos de chocomenta. Siempre había y siempre te manchaban las manos y la boca a la hora de comerlos.
15. Portico. Estos sólo los encontrabas afuera de la escuela.
16. Chipileta. Caramelo macizo más polvito picoso, ¿qué más se podía pedir?
17. Chupa Chups. Cuando queríamos bajarle a la cantidad de picante en los dulces, nos echábamos una paletita de estas.
18. Paletón de cajeta. Este dulce de los 90 era otra opción para bajarle a los dulces enchilados.
19. Rebanaditas. Pero la verdad es que siempre preferíamos los que tenían chile.
20. Cremino. Este era un deleite que estaba incluído en la despensa diaria de dulces.
21. Cuchara de tamarindo. Y es que simplemente los sabores ácidos del tamarindo y del picante nos encantaban.
22. El pulparindo es una muestra de esto.
23. Y también el Lucas gusano tamarindo, que además tenía esa forma de divertida de apretarlo como si fuera juguito.
24. Y cuando ya no nos alcanzaba, acudíamos al Miguelito de Chamoy.
25. Pero no toda nuestra ingesta era picante. También lo mezclábamos con Paletones.
26. Pero el Pelón Pelo Rico nos hacía caer de nuevo.
27. Los chutazos eran un golazo de sabor.
28. Y las paletas de mango le hacían competencia a las rebanaditas de sandía.
29. Pero siempre ganaban las paletas de tarrito, con su espumita efervescente.
30. Y cuando a la señora de la tienda se le acababa el cambio, nos pagaba con chicles Canel’s, que no estaban tan buenos porque se endurecían rápido y se les terminaba el sabor a la primera masticada.
31. Pero para eso estaban las Ricaletas. Para quitarnos el sabor de chicle duro. Otra vez regresamos a lo picoso y ácido: el sabor de la infancia.
32. Pero si querías saber lo que te deparaba el futuro, una paleta de manita era lo que necesitabas.
33. Y ya para terminar, en Navidad nunca te podía faltar como regalo complentario, tu Tutsi Bota Navideña.



































