Por Rodrigo Álvarez
@ralvmed
Fue una idea de ebrios que surgió después de varias cervezas. Tres ejecutivos británicos tuvieron la idea de dejar sus trabajos como ejecutivos y comenzar un negocio de leotardos de likra.
Del chiste y la broma, pasaron a la etapa de comenzar a tomar en serio la idea y emprender para montar un negocio, aunque jamás imaginaron el resultado que tendría.
Los hermanos Semaron —Fraser y Ali— y Gregor Lawson se hicieron amigos en la Universidad de Edimburgo. Los tres llevaban vidas monótonas y normales como empleados de corporaciones, y aunque no les iba nada mal, tenían la vena emprendedora muy activa y buscaban algo más.
Un día en una fiesta un amigo en común llegó disfrazado con un leotardo de licra que le cubría todo el cuerpo y que había comprado en eBay. Como fue un éxito, los tres comentaron en broma que el traje debería ser más delgado y que tenía muchos aspectos que mejorar y podría ser un negocio.
Lo que comenzó como un comentario sin importancia se convirtió en una idea y después en un negocio. Al principio pensaron que podrían vender unos 20 mil trajes en un año, al final vendieron dos millones y medio y terminaron facturando poco más de 1.8 millones de dólares.
Gracias a las redes sociales han expandido su negocio a prácticamente todo el mundo y sus ventas se han elevado a un punto tal, que se han convertido en toda una multinacional.
Esta historia es un ejemplo de que muchas ideas pueden ser buenas, siempre y cuando se crea en ellas y se tenga la tenacidad suficiente para hacerlas realidad. Ojalá y te inspires para hacer algo igual.