Zlatan, de robacoches a la inmortalidad
“Robé muchas bicicletas, también robábamos coches. Así vivíamos en Rosengard”
Un futbolista que difícilmente podrá ser repetible en la historia, ése es Zlatan Ibrahimovic. El artillero sueco ha nacido para romper cualquier esquema ordinario y ser diferente a los demás entre su calidad sobre la cancha y polémicas por su característico ego.
Zlatan Ibrahimovic, nacido en Rosengard, un suburbio en la ciudad de Malmö, sufrió a los dos años la separación de sus padres y gradualmente el futbol se convirtió en su refugio, pese a que constantemente sufría de hambre.
Ibra inició su carrera en el Balkan, en la posición de portero, y como las canchas de entrenamiento le quedaban bastante lejos de su casa, solía robar bicicletas.
“Robé muchas bicicletas. También robábamos autos. Era como vivíamos. Hacíamos esas cosas por la adrenalina, la motivación. Vengo de Rosengard. En Suecia, se considera un gueto, pero para mí era un paraíso. Crecí allí y tenía muchos amigos.”, expresó el jugador en su autobiografía Yo soy Zlatan.
Robar bicicletas fue algo casi rutinario para el entonces joven delantero, al grado de volverse un experto en la materia; pero en cierta ocasión, saqueó una cerca del campo de entrenamiento, la cual pertenecía al entrenador y cuando éste le pidió explicaciones, manifestó que la había tomado prestada.
En ese entonces, Ibra ya debió haber dado muestras de su calidad, porque el estratega, en vez de denunciarlo, lo tomó con gracia y se la perdonó.
A los 15 años, Zlatan Ibrahimovic estuvo a punto de desertar como futbolista para irse a trabajar en los muelles de su natal Malmö y ayudar a su madre, pero gente de futbol a su alrededor lo convenció para seguir jugando.
A la larga fue la decisión correcta, pues en 1996 pasó al equipo juvenil del Malmö F.F. y tres años después se consolidó en el primer equipo.
Actualmente, Zlatan Ibrahimovic es de los jugadores más reconocidos en la élite del futbol mundial y dejó su huella en clubes como Ajax, Inter de Milan, Barcelona y actualmente en Paris Saint Germain; además, es la columna vertebral de la selección de Suecia. De hecho, el pasado 09 de febrero fue inmortalizado con su figura de cera en el Museo de Grévin, en París.

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