El Cóndor Rojas y su trampa con la bengala
La FIFA nombró aquel episodio como la mayor farsa del futbol
Para los amantes del futbol existe solo un Maracanazo, sin embargo, existe otro partido que mereció este calificativo de la prensa, pero no porque Brasil hubiera recibido otra sopresa en su templo, sino por una situación en la que se vio involucrada el arquero chileno Roberto Cóndor Rojas y su trampa con la bengala.
El Cóndor era una figura del balompié chileno allá por la década de los 80’s. Sus actuaciones sensacionales debajo de los tres postes le valieron pasar del humilde Club Aviación al poderoso Colo Colo. Ya en el popular Cacique, Rojas ratificó sus excelentes reflejos, mismos que le hacían atajar balones que parecían imposibles, lo que sumados a su agilidad física y mental, de a poco lo iban convirtiendo en un ídolo. Su evolución fue tal, que un traspaso al Sao Paulo se hizo inminente, todo tras una inolvidable exhibición de la selección chilena ante Brasil en la Copa América de 1987, donde vencieron a la canarinha por un inapelable 4-0. Sin embargo, todo cambió dos años después, en lo que la FIFA llegó a considerar la mayor farsa en la historia del futbol.
Trasladémonos a las eliminatorias rumbo a Italia 1990, donde un prometedor combinado chileno (con un joven Iván Zamorano incluido) debía vencer sí o sí a Brasil, luego de que el encuentro de ida finalizó con un 1-1. Aquel 3 de septiembre de 1989 la carrera de Rojas se desplomó.
Brasil tenía casi en la bolsa su calificación, pues a falta de 20 minutos se imponía a Chile por 1-0, sin embargo, en aquel instante ocurrió algo inimaginable. La fanaticada que se presentó en el Maracaná lanzó una bengala, misma que cayó cerca del Cóndor Rojas, quien muy astuto, al percatarse de la situación, se lanzó de manera aparatosa al suelo y con la cabeza ensangrentada. Hasta ese momento todo parecía una tragedia, pero la verdad salió a la luz.
El portero chileno, con la eliminación presente en su cabeza, decidió fingir el impacto de la bengala y con un bisturí escondido, no dudó en cortarse la frente. Su intención era que se suspendiera el cotejo y de esa manera, Chile tuviera la oportunidad de eliminar a Brasil por una inminente descalificación al país local. Ante aquella imagen, los seleccionados chilenos decidieron abandonar el terreno de juego, llevándose a su ensangrentado portero a los vestidores, ante la sorpresa del árbitro argentino Juan Carlos Lousteau y de los fanáticos que abarrotaron el coloso de Maracaná.
Esa noche en Santiago fue un caos. El pueblo chileno indignado por lo sucedido (aún sin saber la farsa) clamó venganza. Muchos pensaban ingenuamente que la FIFA suspendería el partido y le daría los puntos a Chile o bien decretaría que el partido se jugara de nuevo en una cancha neutral, hasta que la verdad salió a la luz. Y es que en una entrevista concedida al diario La Tercera, cuya portada destacaba “Soy culpable”, el Cóndor Rojas confesó su engaño:”Yo me corté en el Maracaná”.
El Cóndor así, pasó de víctima a villano, revelando que llevaba un bisturí oculto en un guante, para usarlo en el momento propicio, además, sentenció que tenía como cómplices a Fernando Astengo, capitán del equipo, el fisioterapeuta Alejandro Kock, el utilero Nelson Maldonado y el técnico Orlando Aravena. La resolución por parte de la FIFA fue la siguiente: Roberto Rojas fue suspendido y sin posibilidad de volver al futbol profesional, cortando una carrera que parecía destinada a ser inolvidable. Por si eso no fuera suficiente, Chile fue suspendido de la siguiente Copa del Mundo y directivos y personal inmiscuidos en la farsa fueron suspendidos por cinco años.

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