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Thiago y Rafinha, los hijos de Mazinho

Por: Staff FT 06 May 2015

Thiago y Rafinha, los hijos de Mazinho

Los hermanos se enfrentaron en la presente Champions

José Antonio Camacho dirigió a la Selección Española entre 1998 y 2002. Naturalmente, una de sus principales ocupaciones era ver futbol. Se le iba la vida observando partidos (cuentan que incluso veía los de la Segunda División ibérica) y entrenamientos.

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Cuando se encontraba en su segundo año al frente del equipo, le preguntaron a quién consideraba el mejor futbolista extranjero de la Liga española. Con la autoridad que su conocimiento le daba, Camacho no dudó: “A todos nos gustan hombres como Rivaldo o Mijatovic, que te hacen la jugada que a todos nos gustaría hacer… pero el mejor es Mazinho: con personalidad, veterano, un jugador que asienta a un equipo”.

Aquel brasileño había sido campeón mundial en Estados Unidos 94, y por aquel entonces el equipo al que asentaba era el Celta, que lo había comprado al Valencia en 1996 por apenas 150 millones de pesetas (para entrar en contexto, valga el dato de que, en aquella época, Ronaldo le costó al Barcelona 2,500 millones).

“Me han vendido a precio de bananas”, había dicho el brasileño cuando llegó a Vigo. El precio terminó siendo más que justificado, pues el mediocentro se convirtió en el eje del Celta: robaba la pelota, la distribuía, driblaba, disparaba… en fin, hacía jugar al equipo.

Desafortunadamente, la felicidad se truncó poco después de que Camacho lanzara aquel halago para Iomar do Nascimento, cuando una lesión en la rodilla derecha lo llevó hasta el quirófano. Para septiembre, el crack recibió una terrible noticia: el doctor Mario Galán, quien lo operó, lo dio de alta pero no porque la recuperación hubiera sido exitosa, sino porque no había más qué hacer: “Tendrá secuelas permanentes”.

Aunque el brasileño extendió su carrera un par de años, nunca pudo recuperar el nivel que llegó a exhibir con el Celta. Sin embargo, la vida logró que Mazinho extendiera su legado en las canchas, ahora a través de sus herederos.

¿Elegir? Imposible

Cuando llegó al Celta, Mazinho tenía dos pequeños hijos varones: Thiago (Italia, 1991) y Rafael (Brasil, 1993), a quienes solía llevar a los entrenamientos. Cuando la práctica del equipo terminaba, los niños entraban al campo a pelotear.

“¡Yo los llevaba para cansarlos!”, cuenta Mazinho. “Nos quedábamos una hora después del entrenamiento jugando para que en casa ya no tuviera que jugar con ellos, porque si no estaba muerto al día siguiente”. Cuando aquello no funcionaba, el amazónico tenía que seguir peloteando con sus hijos en el garage, donde tenía un par de pequeñas porterías.

La intención del brasileño era (además de ganarse un descanso) que los niños hicieran deporte y se divirtieran; no imaginó que años más adelante ellos seguirían los pasos del padre.

En la década de los 2000, ambos ingresaron a las fuerzas básicas del Barcelona. El talento que ya tenían fue puliéndose en La Masía y ascendiendo de categoría, cada uno con sus propios vericuetos en el camino.

Rafinha, por ejemplo, volvió esta campaña al Barça, luego de un año cedido precisamente al Celta, donde debutó en Primera y estuvo dirigido por Luis Enrique, quien es también su técnico hoy en Barcelona.

Thiago, por su parte, ha tenido una carrera ligeramente más amplia, aunque no exenta de vicisitudes. Él hizo su aparición en la Liga con el Barça en 2009 (antes, en el Barça II fue dirigido también por Luis Enrique) pero se marchó al Bayern para el ciclo 2013-14, a solicitud de Pep Guardiola, quien antes lo llevó al primer equipo culé. Estando con el Bayern, sufrió una dura lesión en la rodilla derecha (la misma que afectó a su padre) que lo apartó un tiempo del terreno de juego. Por suerte, se recuperó a tiempo para un curioso cruce que el destino le tenía preparado a su familia.

El pasado 24 de abril, en el sorteo para las semifinales de la Champions, Barcelona y Bayern Múnich quedaron enfrentados, dejando la puerta abierta para un posible choque entre los hijos de Mazinho, quienes ese día intercambiaron mensajes por Twitter.

En la Ida, disputada este miércoles en el Camp Nou, Thiago arrancó como titular, y Rafinha ingresó al minuto 86.

Más allá de lo difícil que sea pronosticar al vencedor de un choque entre cuadros tan poderosos, la disyuntiva mayor es para Mazinho, quien afirma que sus hijos son mejores de lo que él fue y se niega a hacer pronósticos: “No puedo hacer apuestas ni señalar a un favorito. Ni cara ni cruz, esta vez la moneda se queda de canto para mí. Con un hijo en cada lado es imposible pronunciarse”.

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