La práctica hacia al maestro
Grandes especialistas del futbol mexicano revelan sus secretos
Con frecuencia surgen comentarios como: “si Cardozo se mete al campo, los vacuna”, “en esas, Borgetti no te perdonaba”, “Galindo tenía una pelota quieta ahí, y el portero tenía que ir a sacarla de la red”, “desbordes, los del Che Che Hernández”, “Mohamed no daba pases, te ponía medio gol”… y muchas más por el estilo.
Y es que en la baraja actual, no es fácil encontrar a futbolistas que signifiquen una auténtica referencia de tal o cuál jugada en específico. Que sigue habiendo figuras, no cabe duda; pero la especialización parece difícil de encontrar.
Dicen que la práctica hace al maestro, bajo esta consigna muchos futbolistas entrenan día a día para lograr sobresalir en un aspecto, mismo que en ocasiones marca sus carreras y por ello son recordados como todos unos cracks.
Hoy en el Día del Maestro, presentamos testimonios de grandes especialistas, quienes dieron cátedra semana a semana en las canchas de la Liga MX.
José Saturnino Cardozo | Maestro de la definición
“Aprendí a ser frío al definir. Kurt Jara (su entrenador en el St. Gallen de Suiza) me dijo: ‘Debes tener tranquilidad: no pegarle fuerte a la pelota, sino con suavidad y saber dónde tirar el balón, dependiendo de dónde está el portero’. Ponía conos a un metro de cada palo, para simular hasta dónde podría llegar el arquero y definía sin tanta potencia pero fuera de su alcance”, explicó el Diablo Mayor.
Luis García | Maestro de la primera intención
“Mi especialidad como delantero eran los remates de primera intención, entre ellos la media vuelta cuando la portería quedaba detrás de mí. Esa cualidad la desarrollé por instinto de supervivencia. Un tipo chaparro como yo, sin poderío físico, tenía que buscar la ventaja en los recursos que tuviera a la mano y eso lo encontré a través de los remates de primera.
“Al tener una altura pequeña (1.70 metros), podía ejecutar movimientos rápidos de pierna, pero tenía que perfeccionar mi rapidez para rematar, por eso el 80 por ciento de mis entrenamientos particulares terminaban con remates de primera intención”, describió Luis García.
Manuel Negrete | Maestro de la espectacularidad
“Desde niño me gustó hacer tijeras y chilenas, por eso digo que es una cualidad nata. En Pumas, cuando Hugo Sánchez y yo practicábamos, nos aventábamos 10 cada quién, a ver quién anotaba más. Gente como Raúl Servín y Rafael Amador nos mandaban centros; les gustaba porque también era parte de su entrenamiento.
“Practicaba media hora diaria después del entrenamiento, no porque los técnicos me lo pidieran (no hay entrenador que te diga: ‘Así se debe hacer una chilena’), pero hoy la mayoría de los jugadores están ansiosos por irse, por eso no se quedan a practicarlo; no lo perfeccionan. Hacía todo eso porque me gustaba poner la pelota en las redes y quería tener ese recurso. No es casualidad que fuera goleador en Pumas sin ser delantero”, recordó Manuel Negrete.
Juan Hernández | Maestro del desborde y el centro
“Leo Beenhakker me ayudó a mejorar. Yo tenía mucha llegada, pero metía dos o tres centros buenos. Él me puso a practicar después del entrenamiento regular; me quedaba una hora extra dos veces por semana.
“Tenía mucha ida y vuelta, pero llegaba a la última zona con poca fuerza para centrar; él me dijo que no saliera burlando desde abajo, sino que tocara, que fuera poco a poco hasta tres cuartos de cancha, y así tendría más fuerza para el pase al área. Eso me ayudó tanto que en esa campaña, 1994-95, fui de los mejores asistentes de la liga”, reveló el Che Che Hernández.
Alberto García Aspe | Maestro de los penales
“Desde que empecé mi carrera, me gustó tirar penales y me especialicé en ellos. Los días miércoles, jueves y viernes me quedaba después del entrenamiento a ejecutar penales. Me quedaba con los porteros suplentes de mis equipos. Se puede practicar solo frente a la portería, pero es mejor hacerlo con portero porque, obviamente, hay mayor exigencia.
“La clave para no fallar un penal es no dudar en ningún momento; si dudas, eso hará que falles. Yo dudé en el Mundial de 1994 y fallé uno muy importante. Desde entonces me propuse a cobrarlos con decisión”, confesó García Aspe.
Ramón Morales | Maestro de los tiros libres
“Desde niño, cuando jugaba en el barrio, me di cuenta que tenía buen golpeo de pelota, pero lo que me hizo especialista en el cobro de tiros libres fue la práctica. Después del trabajo con el equipo, me quedaba a hacer 20 o 30 golpeos diarios. Cuando lo hacía sin barrera me concentraba en cómo poner el apoyo, en sentir el golpeo de mi pie en el balón y ver qué tipo de efecto tomaba tras el disparo.
“También conté, en Chivas, con técnicos como Ricardo Ferretti y Benjamín Galindo, dos especialistas en tiros libres. Con Tuca aprendí a sentir el golpeo de mi pie. Él me enseñó a darle con el dedo gordo. Con el Maestro supe darle dirección a la pelota”, señaló Ramoncito Morales.
Jared Borgetti | El maestro cabeceador
“Para ser un buen rematador de cabeza es importante no tener miedo de golpear la pelota con esta parte del cuerpo. Luego, la práctica. Me quedaba después de los entrenamientos y agarraba a los que apenas empezaban; les explicaba cómo quería que me pusieran la pelota. Entonces, hay que saber medir los tiempos del movimiento del balón, la carrera y el salto para hacer el remate.
“En la actualidad, existe el mismo compromiso de los delanteros para practicar sus remates: el trabajo es la única forma para poder perfeccionar algo. Al menos que sean unos fregonazos y no requieran entrenar”, acotó Jared Borgetti.
Antonio Mohamed | El maestro de la asistencia
“Para dar asistencias son fundamentales la técnica y la pegada; eran natas en mí y las depuré con el tiempo. No recuerdo cuánto, pero me quedaba casi diario, tras el entrenamiento, a lanzar pases a un compañero. Así mejoré posición, velocidad y distancia del toque; desarrollé un abanico de recursos y daba pases de tres dedos, con parte interna o hasta con la punta.
“Muchos creen que todo tiempo pasado fue mejor, pero es mentira que los jugadores hoy no quieran quedarse a practicar, pasa que, con todo el trabajo físico que se hace, muchas veces los entrenadores no queremos que se queden para evitar una lesión. Cierto que hoy hay menos especialistas, pero porque el futbol es más global: un jugador hace varias cosas. Por ejemplo, es muy difícil ver a un centrodelantero que solo sea rematador”, apuntó el Turco Mohamed.

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