El día que Lionel Messi pudo jugar con el Espanyol
Un partido de ensueño ante Juventus lo mantuvo en el Barcelona
La historia de Lionel Messi con el Barcelona ya todos la conocen, pero hoy en su cumpleaños 28 te presentamos el capítulo perdido de La Pulga, ¿perdido? Sí, pues un capricho del destino provocó que el argentino sea considerado el mejor jugador del mundo.
El crack argentino Lionel Messi estuvo a 90 minutos de ser jugador del Espanyol. Sí, la Pulga se quedó a unos instantes de jugar con los Periquitos, pero el trofeo Joan Gamper lo salvó. Un partido llenó de magia, disputado la tarde del 24 de agosto de 2005 ante la Juventus, definió la historia que conocemos hasta hoy en día.
Antes de esa fecha, Barcelona tenía en mente prestar a Lio para que tomara más experiencia en el futbol español. Messi solo acumulaba nueve partidos con el Barça, desde su debut, el 16 de octubre del 2004, precisamente contra el Espanyol.
¿Pero por qué los blaugranas se querían deshacer del argentino? Desde 1998 se le diagnosticó un déficit parcial de hormona del crecimiento; a sus 9 años de edad aquel niño solo medía 1.27 centímetros, lo que le complicó su proceso dentro de la entidad catalana, debido a la nula complexión física que presentaba.
“Quédate tranquilo, un día vas a ser más alto que Maradona, no sé si mejor pero sí más alto”, así se lo prometió el endocrinólogo Diego Schwarzstein, quizá por ello los Periquitos veían la chance de tener entre sus filas al futbolista nacido el 24 de junio de 1987 en Rosario, Argentina.
Corría el 2005, Josep Manel Casanova, era el encargado de las fuerzas básicas del Espanyol, mientras que Bartolomé Márquez López, fungía como entrenador. Ambos tenían un plan macabro: robarse a Lionel Messi, aunque sea por un año a préstamo.
“Era un lujo de futbolista”, fueron las palabras de Márquez, quien se relamía los bigotes por incluir al argentino en su equipo, pues en esos momentos el crack no tenía cabida en el Barcelona, ante la presencia de delanteros de la talla de Ronaldinho y Samuel Eto’o.
Lionel Messi ya sabía que podría salir un tiempo del club, su única petición fue no mudarse de la Ciudad Condal, por lo que el Espanyol esperaba el sí culé antes del cierre de fichajes del verano de 2005. No contaban con el destello del argentino, quien en 90 minutos conquistó todo Barcelona y se ganó un lugar en el equipo.
Aquella noche del 2005, Lionel Messi saltó en el once titular, acompañaba en la delantera a Henrik Larsson y Ronaldinho. Juventus y el mundo entero vieron como la Pulga maravilló a más de 90 mil personas en el Camp Nou. Nadie podía creer que un chaval de 18 años brillara más que elementos de la talla de Fabio Cannavaro, Patrick Vieira, Mauro Camoranesi, Alessandro del Piero, Zlatan Ibrahimovic, Deco y hasta Rafa Márquez.
Con una genial actuación, donde puso un pase de gol para Andrés Iniesta, Lio abandonó la cancha al minuto 90 y dejó su lugar para el francés Ludovic Giuly… Barcelona jamás querría deshacerse de Messi.
El partido finalizó 2-2 y Juventus ganó el cotejo en penaltis. Tras el silbatazo final, la Vecchia Signora también intentó robarse al sudamericano, pero no tuvo éxito en su búsqueda.
“Durante toda mi vida nunca he visto un jugador con esa personalidad y calidad con sólo 18 años. Ese chico puede hacer lo que quiera con la pelota. Esta noche ha estado excepcional, ha jugado de esa manera contra algunos de los mejores jugadores del mundo”, fueron las palabras de admiración de Fabio Capello, en ese entonces técnico de la Juve. “Lo que ha hecho este chico solo se lo he visto a hacer a Maradona con el Nápoles. Es un fenómeno”, añadió el estratega.
Así es la vida. Nadie daba un peso por Lionel Messi, quien en un partido evitó ser prestado al Espanyol para comenzar una leyenda en el Barcelona, misma que hoy llegó a 3 mil 650 días de éxitos, anécdotas y emociones.

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