Carlos Lizarazo, el fruto del esfuerzo
En Colombia tardó para convertirse en uno de los referentes del Deportivo Cali
Quizá para el futbol mexicano sea aún un futbolista desconocido, pero en Colombia y parte de Sudamérica el nombre de Carlos Lizarazo representa el progreso de un joven que está llamado a hacer cosas grandes en el balompié mundial.
Lizarazo nació en Valle del Cauca, Colombia, un 26 de abril de 1991. Es un volante ofensivo zurdo, de 1.71 metros de altura. Sus principales características son la velocidad y la gambeta; incluso es catalogado como un futbolista con las mismas habilidades que su compañero Joao Rojas.
El colombiano, de 23 años de edad, debutó con el Deportivo Cali en 2009, único club con el que participó antes de venir a Cruz Azul, para su mala fortuna, su despunte tardó años en llegar, tanto por una lesión, como por la nula confianza de sus técnicos.
En la temporada 2010-2011, Lizarazo sufrió una lesión en la rodilla durante un entrenamiento que lo comenzó a relegar del planteamiento del Deportivo Cali; antes de esa acción solo tenía dos goles en el equipo, en tal solo 19 encuentros. A su regreso, el volante esperaba tener participación de inmediato pero tuvo que comer banca bajo las órdenes de los técnicos: Rubén Darío Insua, Julio Avelino Comesaña y Hector Cardenas Liza, quienes le daban nulas opciones para mostrarse.
Pero, ¿qué cambió el nivel y el futuro de Lizarazo? Fue en el 2013 cuando, al fin, la suerte le sonrió al colombiano. Su técnico era Leonel Álvarez, quien desde un inicio le dio la confianza para ver minutos en la liga; durante ese año conquistó 12 anotaciones y se convirtió en uno de los elementos favoritos de la afición, lo que le valió el seguimiento de clubes como Rayo Vallecano de España y Porto de Portugal.
El mismo Lizarazo explica cuál fue la principal ayuda que recibió para superarse como futbolista. “Un gran trabajo de profesores profesionales que tenemos en todas las divisiones menores. Buenos formadores de personas y pienso que todo es un proceso”.
Ahora Lizarazo, quien apenas jugará con el segundo equipo de su carrera, sabe la importancia de vestir los colores de Cruz Azul, pues ya tuvo una charla con su paisano Perea. “Cuando llegué Amaranto me fue a ver al hotel, me acogió, me habló muy bien del club, me explicó el compromiso que existe al vestir esta camiseta y será un orgullo para mí tenerla”.
De momento, Lizarazo no ha debutado en las primeras dos fechas del Clausura 2015, pero con ganas y trabajo busca ganarse un lugar en la media cancha cementera para convertirse en un inmortal del club; incluso ya aprende las costumbres mexicanas.
“Allá (en Colombia) se escucha mucho (la salsa), se baila mucho y la verdad escucho de todo también, aunque me estoy adaptando a la banda y los ritmos de acá”, apuntó Lizarazo.

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