El día que Luis Enrique cayó en París
Hace 22 años, el PSG le dio una dura lección al DT del Barcelona que lo marcó de por vida
El 18 de marzo de 1993 ocurrió uno de los pasajes más imprevisibles en París, Francia. Se jugaba la Vuelta las eliminatorias de Cuartos de Final de la Copa de Europa y el PSG era anfitrión en el Parque de los Príncipes. Aquel día jamás podrá olvidarlo Luis Enrique, ahora entrenador del Barcelona…
En aquella época, el nacido en Asturias era un jugador de solo 23 años que había desfilado un par de temporadas con el Real Sporting, donde adquirió cierta fama y se ganó a pulso su traspaso con el Real Madrid tras marcar 17 en 46 apariciones. Pronto se ganó el respeto de Benito Floro, entonces entrenador del club: “Luis Enrique era una maravilla. Una persona educada, con carácter, no se achicaba, y además podía jugar en cualquier sitio. Un futbolista sensacional con una entrega y condición física superior”, recuerda.
Como era de esperarse, Benito lo incluyó en el cuadro titular del Real. Su desempeño en el mediocampo junto a Hierro, Michel y Prosinecki era vital para que los Merengues lograran sentenciar la eliminatoria a la cual llegaron con ventaja 3-1. Pero ni él o algún otro jugador como Butragueño, Zamarono o el arquero Buyo lograron evitar la tragedia.
El día más inesperado…
Tres meses antes de que el Olympique de Marsella conquistara la primera Champions para un equipo francés, en la Europa League, el Madrid cayó eliminado en una batalla de la que salió vapuleado tras una revolución francesa armada en solo 16 minutos.
La mañana del viernes 19 de marzo de 1993, los diarios deportivos españoles amanecieron copados por la estrepitosa derrota y relataron la crónica de una muerte anunciada en el último cuarto de hora a manos del París Saint Germain.
“Esta eliminatoria ha tenido dos finales de una emoción inaudita; en el Bernabéu, dos minutos salvajes le dieron una cómoda ventaja al Madrid. Ayer, los 15 últimos minutos dieron para cuatro goles, ahora pueden los de Floro revolcarse en la desgracia por el gol de Kombouaré en el minuto 96, pero el partido lo había perdido mucho antes de que Zamorano le diese un rayo de esperanza”, publicó el diario El País.
En ese duelo protagonizado a cámara rápida, los parisinos dieron una lección de fe y ahínco no solo a Luis Enrique, quien jugó 80 minutos y aun no tenía la experiencia para deslumbrar como figura, sino al Real Madrid, que solo generó dos ocasiones de gol (una errada por el Buitre y la del gol de Zamorano) y terminó sufriendo con la puntería de Weah, Ginola, Valdo y Kombouaré, con un contundente 4-1 (global 5-4).
“El problema del Madrid fue la mala noche de Prosinecki. Hierro y Luis Enrique no sirven para llevar un equipo, y Michel se convierte en la única opción para canalizar balones peligrosos a los delanteros. No hubo calidad suficiente en el equipo”, citó la publicación.
Cuentan que aquella noche, Luis Enrique lloró de rabia e impotencia y Fernando Hierro terminó por darle una palmada en el hombro, encaminarlo al vestuario y reconfortarlo. La eliminación sufrida en su segunda Copa de Europa como jugador lo dejó marcado por siempre.
“El PSG es un rival de respeto. Es candidato a Champions. Con ellos no vale nunca ganar un solo partido, siempre hay que ganarle los dos”, afirma Luis Enrique, que vuelve a toparse con el aguerrido rival y busca, al igual que en aquella ocasión, el pase a una Semifinal.

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