La transformación de Pumas
Los Felinos superaron su crisis y ahora son favoritos al título
Luego de conquistar el Clausura 2011, los Pumas vivieron cuatro años penosos. En ocho torneos solamente jugaron dos liguillas y en ambas cayeron en cuartos de final. En los otros ofrecieron una imagen pobre: sin efectividad, sin brindar un espectáculo atractivo y sin la garra que solía distinguirlos.
Eso cambió radicalmente en el Apertura 2015.Con un futbol vistoso, vertical y efectivo, han ocupado la zona alta de la tabla y han brillado a la defensiva y al ataque. Revisamos las causas que transformaron a Pumas y lo han vuelto a hacer un rival temible.
Confianza y solidez
Gerardo Alcoba llegó a Pumas para el Clausura 2015, pero la zaga universitaria no rindió buenas cuentas: con 27 goles en contra fue la cuarta peor defensa. No obstante, el uruguayo mostró su capacidad en la lucha cuerpo a cuerpo y en el juego aéreo (en defensa y al ataque: sus tres goles, todos de cabeza, ayudaron a sumar siete puntos).
Además, el central demostró un temperamento que le ayudó a mantener la calma pese a las malas estadísticas: “Me preocupo, me responsabilizo, doy la cara, pero no cambio nada, siempre trabajo en una misma línea: en algún momento la rueda girará”.
Eventualmente, el tiempo le dio la razón. El giro al que se refería llegó en el Apertura 2015, en el que la solidez de la defensa auriazul la convirtió en una de las menos goleadas de la Liga MX.
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Así como en la adversidad se mantuvo ecuánime, Gerardo no perdió el piso cuando el panorama mejoró para su escuadra: “No me siento como el mejor equipo del torneo. Para eso, tengo que estar levantando la copa”.
Alcoba le ha venido de lujo a unos Pumas cuya solidez abajo solía depender de Darío Verón y que hoy tiene repartida la responsabilidad, gracias a un tipo que conoce y explota sus fortalezas: “No soy de los virtuosos que hay en este plantel. Lo mío es el sacrificio, el esfuerzo y, a partir de ahí, trato de construir una confianza hacia mis compañeros”.
Esa seguridad lograda en el cuadro bajo encuentra réplica y se fortalece en el mediocampo…
Equilibrio discreto
El fichaje de Alejandro Castro con Pumas estuvo lejos de ser mediático o celebrado antes del Apertura 2015. Cuando se anunció, algunos seguidores del equipo reaccionaron de forma negativa en las redes sociales.
El volante fue solicitado por Guillermo Vázquez, quien lo tuvo a sus órdenes en Cruz Azul entre los Aperturas 2012 y 2013. Conocer al DT de su nuevo equipo era una ventaja, según señaló Alex: “Memo es muy importante en mi carrera: cuando mejor me desempeñé en la cancha fue con él como mi técnico”.
Llegar a CU representaba para Castro la oportunidad de una revancha individual, tras un año en el que tuvo muy poca actividad con Cruz Azul: en los dos torneos anteriores actuó solo en siete encuentros y acumuló apenas 381 minutos; solo cuatro veces fue titular.
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Esos números contrastan con los registrados en su primer torneo como universitario: 1058 minutos de acción, titular en los primeros 12 choques del campeonato (10 completos) y en el primero de ellos anotó.
Las principales aportaciones del 21 puma son el equilibrio y la consistencia que ha dado a la cintura del equipo: cuando uno de los centrales va al frente, él cubre su salida; le da libertad de acción a Javier Cortés, quien puede ir al frente con más tranquilidad teniendo a su compañero cubriéndole la espalda. Su eficacia (aunada al buen trabajo del propio Cortés) incluso relegó a David Cabrera al banquillo de suplentes.
“Vengo aquí para triunfar”, aseguró el Capi al ser presentado en Pumas y va por muy buen camino.
Explosividad repartida
La baja productividad ofensiva fue uno de los problemas universitarios más graves en años anteriores. Desde su título en el Clausura 2011, el promedio más alto de goles por partido que habían tenido era el 1.5 de aquel certamen. Luego sus registros cayeron; su punto más crítico fue el 0.6 del Clausura 2012.
En el Apertura 2015, la pobreza frente al arco rival se acabó. Los 27 goles que los Auriazules han marcado hasta la Jornada 12 (2.25 por partido) son su mejor producción en los últimos cinco años y los han colocado como uno de los ataques más explosivos de la justa.
Lo mejor para ellos es que su ofensiva no depende de un solo hombre. En sus primeros 12 duelos del actual torneo, ocho futbolistas marcaron al menos un tanto, encabezados por Eduardo Herrera con siete goles e Ismael Sosa y Matías Britos con seis cada uno.
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Britos asegura que el buen funcionamiento al ataque no es obra de la casualidad: “Trabajamos desde el torneo anterior para mejorar en ofensiva. Hoy somos un equipo con más variantes”. Entre ellas están el cabezazo de Matías, el remate de Herrera, el desequilibrio de Fidel Martínez, la definición de Sosa, más lo que aportan otras líneas.
Eso ha merecido el reconocimiento de Alcoba: “Nuestra ofensiva es letal. Veo a Lalo muy fuerte, Fidel fino, Sosa me parece de los mejores jugadores del torneo, Britos con un nivel espectacular… jugadores que están en un nivel de ocho puntos para arriba, eso es imposible de parar”.
Gerardo resume la labor en equipo que Pumas ha hecho para ser un adversario de cuidado: “Nosotros abajo debemos chambear mucho para dársela a estos muchachos que arriba están en un nivel impresionante”.
Repunte y evolución
En sus primeros torneos, Javier Cortés comenzó a despuntar como la nueva joya de la Cantera Universitaria. Las actuaciones ofrecidas sobre el costado derecho -donde exhibía desborde, potencia, conducción de balón y buena técnica- además de los golazos que era capaz de convertir (algunos gracias a su destacado golpeo en las pelotas paradas y otros a sus acrobáticos remates) comenzaban a transformarlo en la referencia del ataque auriazul.
Sin embargo, luego de aquella explosión que tocó su punto culminante en la final del Clausura 2011 (en cuya final de vuelta anotó un golazo para sellar la victoria 2-1 sobre Morelia), el nivel de Cortés comenzó a sufrir altibajos y su aportación ofensiva decayó. Esta situación se agudizó en los cuatro certámenes pasados, en los que solo acumuló seis asistencias y dos goles.
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Pero en 2015 las cosas han mejorado mucho para él. Además de un evidente repunte individual, el buen hacer de Javier tiene mucho que ver con un cambio de posición. Desde el Clausura 2015, Memo Vázquez lo alejó de la banda derecha y lo ha colocado más por el centro, donde ha vuelto a contribuir al juego de los suyos arrastrando la pelota, con envíos largos y hasta con goles a balón parado ante Pachuca y Cruz Azul.
En su nueva zona ayuda en la recuperación y también a orquestar el ataque. Ahora el 7 luce como un futbolista más completo y ambicioso, que incluso se plantea metas fuera de CU: “Me gustaría regresar a la Selección, para que vuelvan a voltear a ver a los Pumas”.
Fichaje preciso
En los últimos campeonatos, la mayoría de los refuerzos de perfil ofensivo de la escuadra de la UNAM había dado pobres resultados por distintos motivos, como falta de adaptación (Robin Ramírez), diferencias con el entrenador (Tito Villa con Mario Carrillo), pocas oportunidades (Luis García) y hasta su aparición en un puesto distinto al que les correspondía en la cancha.
Al menos eso argumentó Jonathan Ramis, quien no rindió de forma satisfactoria como volante por derecha, pese a que al inicio del Clausura 2015 (su único torneo en Pumas) aseguró que esa era su posición:
“Todos me ven como delantero, pero yo vengo jugando desde hace tres años como volante”. No obstante, cuando el vicepresidente deportivo Antonio Sancho declaró que no estaban satisfechos con Jonathan Ramis, este se justificó: “Yo venía para jugar como delantero por izquierda”.
Pretextos o explicaciones, lo cierto es que los fichajes ofensivos no habían sido satisfactorios. Eso cambió en el Apertura 2015 con la llegada de Fidel Martínez, quien ha dado profundidad por las bandas (arranca por izquierda, pero en los juegos intercambia posición con Ismael Sosa que va por derecha), desequilibrio, vértigo y, sobre todo, pases de gol.
El ecuatoriano ha sido el mejor asistente auriazul, misión que su técnico le encomendó: “Me pide que abra la cancha y busque a los delanteros que están finos, así que trato de aprovechar a Lalo Herrera y Britos”. Fidel ha cumplido y ha sido clave para formar un ataque contundente.
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