Oribe Peralta, de la sombra a la luz
Superó muchas adversidades para llegar a ser de los mejores jugadores de México
Hasta hace un par de años, el nombre de Oribe Peralta era desconocido en el futbol mexicano, pese a que el oriundo de Torreón militaba en Primera División desde 2003.
Oribe Peralta, inspirado por su padre, Don Miguel Ángel Peralta, quien jugaba en la Tercera División, es hoy en día uno de los mejores jugadores y de los más idolatrados en México; sumado a ello el glamour de ser actualmente el delantero estrella del América, con el que salió campeón apenas en su primera etapa con el equipo en el Torneo Apertura 2014.
Fue como jugador de Alacranes de Durango que Oribe Peralta llamó la atención de equipos como Chivas y Morelia, siendo éste último con el que se quedó por dos meses a prueba sin percibir sueldo, bajo la invitación del argentino Rubén Omar Romano.
Fue con el cuadro purépecha donde Peralta Morones empezó a escribir su historia en Primera División. Sin embargo, el camino al éxito no fue fácil, ya que su consolidación fue obstaculizada por su constante suplencia en cada equipo al que llegaba.
Con Monarcas solo duró un torneo y de ahí pasó al León, en ese entonces de la Primera A (hoy Ascenso MX), donde no logró demostrar un rol relevante.
En 2004 Peralta fichó por el Monterrey; de ahí pasó a Chivas, para después enfundarse con la camiseta de Santos Laguna en 2006 pero tampoco logró consolidar su carrera y fue transferido a Jaguares de Chiapas en 2009; un año después regresó a la Comarca Lagunera, pero ésta vez las cosas empezaban a cambiar para el artillero.
“Sufrí el rechazo de entrenadores y jugadores, fui relegado a la banca, me mandaron a jugar con los equipos filiales y creo que todo valió la pena porque llegué a donde quería”, expresó en su momento el delantero.
El parteaguas | El mejor año para Oribe fue en la temporada 2011-12, en la que aumentó su cuota goleadora con Santos, y logró elevar su valor en el mercado. Por su regularidad sobre las canchas, fue considerado como refuerzo de la Selección Mexicana, que conseguiría la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde Peralta catapultaría aún más su carrera, pues su desempeño fue vital para que el representativo mexicano se colocara en lo más alto del podio. A partir de entonces, el delantero se volvió un jugador más mediático y se ganó el mote de El Hermoso, desplazando al anterior a segundo término con el que se hizo famoso en la Comarca: El Cepillo.
Gracias sus buenas actuaciones con Santos, Oribe ya era un recurrente en las convocatorias de la Selección Mexicana, a la que también contribuyó con entrega y goles, pese a que el Tri pasaba por una de las peores crisis en las eliminatorias mundialistas de su historia. Por su constancia y capacidad goleadora fue elegido por el técnico Miguel Herrera como el delantero titular en la Copa Mundial de Brasil 2014, incluso por encima de Javier Chicharito Hernández.
“Hubo gente que creyó en mí, que estuvo siempre dispuesta a alentarme, a estar detrás de mí empujándome cuando se me venía el ánimo abajo. Y hoy puedo retribuirles con esto, con grandes logros que sin ellos no hubieran sido posibles”, declaró Peralta.

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