El hambre de Matías Vuoso rescata a Cruz Azul
El atacante no dejó de luchar y tuvo su recompensa en la igualada ante Atlas
50 minutos bastaron para que Cruz Azul saliera de su letargo. Un penal desperdiciado, un gol del Atlas desde los once pasos y los pitidos de la afición no fueron suficientes para mostrar una nueva versión en el estreno de Joaquín Moreno en el banquillo. Como siempre Cruz Azul es raro en sus formas y fue un equipo eléctrico hasta que recibió una expulsión, tras una entrada horrible de Ariel Rojas sobre Felipe Baloy que le obligó a correr antes de lo marcado a los vestidores.
El partido arrancó con una oportunidad soñada para Cruz Azul. Rozaba el minuto 10 el encuentro cuando Fernando Belluschi tuvo la oportunidad desde los once pasos. Seis penaltis en el torneo para el local y solo el Chaco Giménez anota (3), antes fallaron Torrado, Benítez y el miércoles, llegó el turno del refuerzo argentino. Anunció su disparo y Fraga detuvo implacable. En el rebote tampoco pudo Belluschi.
El Atlas asustaba esporádicamente. Caballero estrelló su cabezazo al poste tras gran servicio de Arizala. Justamente el colombiano tuvo la oportunidad de abrir los cartones, de nuevo, desde los once pasos. Los Rojinegros no fallaron. Arizala cobró fuerte y colocado, imposible resultó la reacción para Corona y el partido acabó así en su primer lapso. Para el segundo, Ariel Rojas puso más vehemencia de la debida y se fue expulsado por su barrida directa al tobillo de Baloy. Panorama oscuro, al menos, eso presagiaba.
Cruz Azul se mostró mejor tras la expulsión. Raro, pero resultó el envión anímico ideal. Tan solo instantes después se modificó la actitud. La lucha fue total y se multiplicó el derroche de energía tras el gol de Matías Vuoso. Excelente pase de Omar Mendoz que el atacante resolvió de manera ideal. Perdió un tiempo en el área y definió entre las piernas de Miguel Fraga. El partido se inclinó hacia el local.
Con inferioridad numérica se mostró superior. Mayor posesión de balón y mucha hambre de triunfo. La entrega fue celebrada por la afición que cantó olés ocasionales y abucheaba al Atlas en cada toque de balón. Cosa rara en el Estadio Azul pero la actitud de los futbolistas era plausible, inclusive para la dolida afición celeste quie celebró la entrada de su ídolo, Christian Chaco Giménez.
Pero el futbol es impredecible. Con la entrada del 10 sucedió todo lo contrario a lo esperado con la sustitución. A Cruz Azul no le alcanzó el oxígeno, tiró de él para la remontada y al no acceder al gol de la ventaja, decidió preservar la igualada. Así lo confirmó Moreno al sacar a Matias Vuoso, su amenaza en ataque. El 30 se fue ovacionado por la afición, su lucha es la que espera el fanático celeste. La de él y la de pocos más.
El Azul se replegó y por poco paga caro esa apuesta. En el ocaso Juan Carlos Medina le sacó un susto a los aficionados celestes con un tiro que rasguñó el poste. Corona respiró aliviado tras ver como se alejaba sobre el final el obús del Negrito.











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