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Hace 50 años, Cruz Azul humilló al Campeonísimo

Por: Staff FT 24 Jun 2015

Hace 50 años, Cruz Azul humilló al Campeonísimo

Se cumple medio siglo de una de las victorias más importantes del Azul

Este texto apareció originalmente en la Revista Cruz Azul, año 5, número 23.

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Corrían las primeras jornadas de la campaña 1965-66 y el bicampeón Chivas no había dado buenas cuentas en el estadio Jalisco.

Su afición deseaba ver a su equipo lucirse en casa y eso parecía factible en la Jornada 5: enfrentarían a Cruz Azul que cumplía su segunda temporada en Primera División y venía de dos derrotas, incluyendo un 4-1 contra América.

“Las Chivas son favoritas para ganar este cotejo”, se leía en El Informador de Guadalajara del 22 de junio de 1965. Los Cementeros no tenían nombres deslumbrantes en su plantel, en tanto que en el conjunto tapatío brillaban, entre otros, el portero Ignacio Calderón, el defensa Guillermo Sepúlveda, el medio Isidoro Díaz y el delantero Salvador Reyes. “Eran personalidades tan enormes a las que nosotros, como jóvenes, veíamos con mucho respeto”, recuerda Roberto Muciño.

José Luis Gorras Guerrero rememora que el día del partido -antes de salir del hotel de concentración- en Guadalajara, Salvador Rojo, encargado de la delegación, solicitó a los jugadores que le pusieran todo el entusiasmo: “Que sea buen juego y que Dios los bendiga”.

Aunque El Informador daba como favorito al Guadalajara, sentenciaba que este juego era una oportunidad para que Cruz Azul “lavara las grises actuaciones que había tenido con una sonora campanada a costillas de los campeones”. Parecía una premonición de lo que ocurriría a partir de las 20:45 horas del jueves 24 de junio.

El arranque del juego indicaba que los pronósticos se cumplirían: al minuto 15, Valdivia adelantó al local con un cabezazo. Pero Cruz Azul se empeñó en escribir una historia distinta a la que se esperaba al explotar su mejor virtud: la velocidad. Se anticipó a los rivales, quienes lucían lentos, y ganó la pelota con facilidad.

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Por el Azul, tuvieron una destacada actuación el portero Jesús Charro García, quien estuvo atinado en los pocos disparos que recibió, así como el ataque integrado por Fernando Bustos y el Gorras, apoyados por Héctor Pulido.

Cinco minutos después, los Celestes empataron mediante un cañonazo de Bustos. La sorpresa en los locales fue mayor a partir del minuto 30, cuando Guerrero sacó un disparo fuerte que el portero rojiblanco Ignacio Calderón no pudo tapar.

Los goles de Cruz Azul siguieron cayendo, ante la fragilidad de Nacho Calderón: Guerrero, Bustos y Pulido estremecieron las redes del Rebaño y sus hombres cayeron en la desesperación, misma que se evidenció al minuto 71 cuando, en su intento por defender su meta, Calderón y Villalobos chocaron entre sí: como consecuencia del golpazo, ya no pudieron continuar en el encuentro.

Ya con nueve jugadores, el desconcierto fue mayor en Chivas: hubo un momento en que el Tigre Sepúlveda, fastidiado, se dirigió al Gorras Guerrero para advertirle: “Mira, muchacho, ¡o le paras o te paro a golpes!” La impotencia del Tigre aumentó al ver que José Luis marcó otros dos goles: ¡hizo cuatro en aquel 7-1!

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Terminado el partido, Jorge Marik -pese a no ser muy expresivo- soltó unas palabras de felicitación a la plantilla. Según recuerda Muciño: “Detrás de su escueto: ´Muy bien muchachos, sigamos adelante´, se escondía una gran felicidad contenida”.

Además de la satisfacción de haber humillado al Campeonísimo en su propia casa; ese triunfo tuvo otro efecto en el equipo, quizá más importante. “A partir de entonces, a Cruz Azul se le vio de otra manera, con más respeto”, según recuerda José Luis Guerrero.

Eso no fue todo, el resultado fue humillante para el equipo tapatío, al grado, según comparte Héctor Pulido: “intentaron esconderlo en sus estadísticas”. Y es que, continúa Pulido: “¿Cómo era posible que el Cruz Azul le ganara de esa forma al Campeonísimo?

Héctor, anotador del quinto gol del juego, rememora que en ese juego Guillermo Álvarez Macías no pudo acudir al juego por un compromiso personal. “Desde el Distrito Federal don Guillermo se comunicó con un directivo para ponerse al tanto del resultado y en la llamada se llevó una sorpresa…”

–Don Guillermo, el partido quedó 7-1, dijo el informante.

–La derrota es algo lógico, si tomamos en cuenta en que se trataba del campeonísimo, dijo con resignación Álvarez Macías.

–No perdimos, señor: ¡Ganamos!

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