La maldición del Dumbo
Esta es la historia del maleficio que cayó sobre Atlas a causa de un goleador
En 1950, el Atlas compró a un prestigioso goleador. Se llamaba Adalberto López. Le decían Dumbo. En su única temporada como Rojinegro salió campeón y luego lo vendieron. Desde entonces cayó sobre las Margaritas un maleficio que parece eterno. Hace más de 66 años que el Atlas de Guadalajara lucha por sacudirse una maldición que arrastra desde 1951. El 22 de abril de ese año los Rojinegros ganaron el título de liga, pero desde entonces no han podido volver a hacerlo.
Ese maleficio cayó sobre el club al finalizar la temporada 1950-51. En ese entonces, los directivos atlistas, decepcionados por la baja producción del goleador Adalberto Dumbo López, decidieron transferirlo al Club Oro, también de la capital tapatía, a pesar de que apenas lo habían adquirido el año anterior. Pero empecemos desde el principio…
LEER MÁS: Atlas, un centenario de pasión
Feliz #CentenarioRojinegro al @atlasfc y a la Fiel pic.twitter.com/mkyWICRjnN
— Azteca Deportes (@AztecaDeportes) 15 de agosto de 2016
Se avivaron las margaritas
A finales de la temporada 1949-50, los éxitos del Dumbo con el León despertaron el interés del Guadalajara. Sus directivos decidieron hacerse de sus servicios a toda costa, considerando no solo su alta productividad, sino pensando también que se adaptaría fácilmente al cambio porque era originario de Jalisco, y porque en repetidas ocasiones se había declarado “Chiva de corazón”.
Terminada la temporada 1949-50, los directivos del Guadalajara pensaron que sería fácil adquirir la carta del delantero mediante una oferta de 26,000 pesos. Pero nunca pensaron que el Atlas, su enconado enemigo, también estaba interesado en este tremendo cañonero y que, un poco porque necesitaba un ariete de categoría y otro porque no podía quedarse cruzado de brazos, aumentó la puja a 38,000 pesos y se llevó al orejón goleador a El Paradero.
Dicha acción acrecentó el odio que se profesan ambos clubes, pues uno sentía que no haber logrado su propósito equivalía a una derrota escandalosa, en tanto que el otro, el que se llevó al Dumbo, presumió de un triunfo más sobre su aborrecido rival.
Sin embargo, como en el campeonato 1950-51 la producción del Dumbo bajó notoriamente, la directiva de los Zorros decidió traspasarlo, pues además al goleador no le caía muy bien que lo identificaran como Margarita. Así fue que llegó al otro equipo tapatío, el Oro.
Por supuesto que el que se deshicieran del Dumbo no agradó a los seguidores del Atlas quienes se preguntaban: “¿Por qué dejarlo ir si es el mejor centrodelantero de México?”. Y en eso tenían razón, pues el atacante había llegado al equipo tapatío en 1950 con una carta de presentación que mostraba tres títulos de goleo conseguidos con el León en forma consecutiva: con 33 anotaciones en 1946-47, 36 en 1947-48 y 28 en 1948-49.
Por otra parte, consideraban que, aunque el Dumbo no había logrado el Campeonato de Goleo ese año, había sido el mejor artillero del equipo con 14 anotaciones que ayudaron a conquistar el título de liga.
Los aficionados atlistas protestaron, pero nada lograron. Y desde entonces surgió la maldición que hasta hoy está vigente, y que reza que el Atlas no ganará otro título de liga por haber dejado ir a ese jugador.
Ocaso del goleador
La vida siguió y el Dumbo, ya con la casaca del Oro, se dio el lujo de lograr su cuarto Campeonato de Goleo (16 goles en la campaña 1951-52), pero, cuando más entusiasmada estaba su afición con él, fue traspasado al Guadalajara.
Las Chivas, que nunca quitaron el dedo del renglón después de que el Atlas les ganó la partida, habían arreglado una operación triangulada para que el Oro comprara el pase del Dumbo con el compromiso de que después de un año este equipo se lo traspasaría al Guadalajara. Y eso es creíble pues solo así podrían las Chivas hacerse del goleador; por su rivalidad, el Atlas jamás lo habría traspasado directamente a los Rojiblancos.
El Dumbo ya no fue el artillero tan efectivo que el Guadalajara esperaba, aunque algo le quedó de su grandeza para lograr su quinto título de goleo (21 en el torneo 1953-54); hecho del que en aquellos días nadie podía presumir pues esa hazaña se daba por primera vez en el futbol mexicano.
Poco a poco se fue apagando la estrella del legendario goleador hasta que ya nadie quiso contratarlo. Con el ánimo por los suelos y obligado porque unos malos negocios lo dejaron en la ruina, se fue a probar fortuna como ilegal a Estados Unidos en donde ya no pudo vivir del futbol en las ligas semiprofesionales porque estaba totalmente acabado. Entonces, López empezó a forjarse un nuevo oficio en Los Ángeles, California, ganándose la vida, durante muchos años, como carpintero.
El Dumbo, quien figura como el octavo máximo anotador en la liga mexicana con 196 goles, murió en 1996. El Atlas, aunque consiguió campeonatos de Copa, con todo y sus motes de la Academia y los Niños Catedráticos, no ha logrado otro de liga. Su máximo acercamiento fue en el Verano 1999 cuando perdió la final contra el Toluca.
Con las Chivas, en cambio, el destino fue muy generoso y a partir de 1957 iniciaron una racha ganadora de títulos que hasta nuestros días suma 11 en total.
El maleficio del bambino
Una maldición similar a la del Atlas ocurrió en el béisbol de las Ligas Mayores en perjuicio de los Medias Rojas de Boston, que sufrieron durante más de 80 años para poder superar el conjuro.
La mala suerte se desató en 1919, cuando Harry Frazee, propietario de los Red Sox, vendió a los Yankees de Nueva York a su estrella Babe Ruth.
Con Babe, los Yankees comenzaron a forjar en 1923 un palmarés en el que se cuentan 27 Series Mundiales.
Los Patirrojos pudieron sacudirse el maleficio del Bambino en el otoño de 2004 cuando se adjudicaron la que entonces fue su sexta Serie Mundial.
Texto tomado de la revista Futbol Total


Google News