Tucazo, la pesadilla de Adrián Chávez
Aquel gol dejó una profunda herida en el portero
Para algunos, la década de los 80 les recuerda una etapa en la que millones de melenas se movían al ritmo de potentes guitarras gracias al rock, pero para otros les rememora la época dorada del América, pues en ése lapso se adueñó de cinco títulos de liga. Entre las diversas leyendas que formaron dichas Águilas, se recuerda en la recta final al dueño de la portería, Adrián Chávez.
El cancerbero se encargó de resguardar la meta azulcrema y con ello formar parte de los campeonatos de 1987-88 y 1988-89 con lo que se cerró una era llena de alegrías para ésa afición. Con el inicio de los 90, el club mantenía las expectativas de ampliar su monarquía.
“Contra Pumas tengo muchos recuerdos, tanto positivos como negativos, uno de los más gratos es que en mi segundo año de haber llegado al América me consolidé en una Final contra ellos (temporada 1987-1988), sobre todo porque en aquel entonces se me cuestionaba mucho si podía o no con el paquete de ser titular”, recordó Adrián Chávez.
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Sin embargo, el técnico Dragoslav Sekularac metió en un bache al América, por eso la directiva optó por cambiar el timón y dárselo a Carlos Miloc que de inmediato demostró su talento. El grupo mejoró y en 13 partidos de la campaña 1990-91 sumó nueve triunfos y cuatro empates. Una de ésas victorias fue frente a Pumas (3-2) en la Ida de la Final.
Cuando miles de americanistas coreaban la siguiente estrella, llegaría Ricardo Ferretti para convertir una de las anotaciones más emblemáticas del futbol mexicano: el “Tucazo”.
“Recuerdo que puse la barrera, me coloqué de mi lado izquierdo y cuando él (Ferreti) se encarreró para hacer contacto con el balón yo di un paso hacia mi derecha pensando que iba a tirar sobre la barrera. Pero cuando de repente rectificó y veo que viene hacia mí la pelota y de ahí trato de dar un paso, me lanzo, y con la mano izquierda rozo el balón, pero no lo suficiente como para sacar la pelota”, describió el ex portero.
Adrián Chávez acepta que el “Tucazo” es el gol más doloroso de su carrera y vaya sorpresa le depararía el destino, pues casi una década después se enfundaría en la casaca auriazul para despedirse con ella.

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