Adolfo Ríos, ¿el traidor auriazul?
Jugó en ambas escuadras, pero la afinidad hacia una de ellas generó sospecha de la afición
América está a unos días de celebrar su Centenario y para conmemorar dicha fecha tendrá un duelo amistoso con los Pumas en Los Ángeles, California. El encuentro se llevará a cabo el sábado 8 de octubre en el StubHub Center y será el primer juego de los azulcremas y de los universitarios en dicha ciudad.
Una ocasión tan especial nos trae recuerdos sobre uno de los jugadores que se convirtió en figura en ambas escuadras. Lamentablemente, una supuesta traición lo situó como uno de los futbolistas más ‘odiados’ por la afición de los Pumas.
José Adolfo Ríos García, es uno de los futbolistas célebres que militaron en Pumas y América, pero podría ser el jugador que más polémica haya causado por vestir la casaca contraria. Y es que por un par de hechos, es considerado por la afición auriazul, como uno de los grandes traidores de la historia de los encuentros entre ambos equipos.
Adolfo Ríos fue formado en la cantera universitaria, debutó con los Pumas un 3 de noviembre de 1985 en un juego entre el cuadro del Pedregal y las Chivas, celebrado en la Ciudad de México. La destreza del cancerbero lo hizo ganarse un puesto en el marco de la UNAM.
Sin embargo, a dos años de su debut, llegaría un momento inoportuno que lo puso en la lista negra de la afición del club. En la Final de la temporada 1987-88, donde Pumas y América se vieron las caras, Adolfo Ríos fue el portero titular de la UNAM en los dos encuentros de la serie.
En el partido de Ida, el guardameta tuvo una actuación sin inconvenientes y el conjunto universitario se llevó la victoria por la mínima diferencia en casa, pero en el partido de Vuelta, el portero simplemente pasó una noche para el olvido.
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Adolfo Ríos recibió cuatro goles en el estadio Azteca, que lo hicieron ganarse el odio de la afición, no por haber sido víctima de Gonzalo Farfán, Adrián Camacho y Antonio Carlos Santos, sino porque a muchos les pareció, que el cancerbero regaló los tantos a propósito.
El primer gol fue un disparo de media distancia de Gonzalo Farfán en el que Adolfo Ríos aparentemente reaccionó tarde y no alcanzó a detener el balón, lo que propició el empate global; Luis Flores pondría nuevamente arriba a los Pumas tan sólo 10 minutos después, pero el Portero de Cristo volvió a recibir gol de Farfán en el segundo tiempo.
En el segundo tanto, Adolfo Ríos pareció haberse confiado tras el remate de GonzaloFarfan, pues pensó que su zaga rechazaría el balón, así que no hizo por atajarlo y el esférico tocó las redes para volver a igualar el global en el arranque del complemento; cinco minutos después, en otro tiro de larga distancia, el guardameta no pudo detener el esférico, que le botó luego de un disparo de Adrián Camacho, y así América ganaba 3-1.
En el cuarto gol, Ríos fue engañado por Antonio Carlos Santos desde los once pasos y se ganó el odio de la afición auriazul por haber entregado presuntamente el título a las Águilas.
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Adolfo Ríos se mantuvo otros tres años en los Pumas, hasta que se marchó al Veracruz. La batuta de la portería auriazul se la quedó Jorge Campos, quien hizo olvidar muy pronto al Arquero de Cristo.
Ríos pasó varios años en Veracruz hasta que Necaxa se hizo de sus servicios; con los Rayos ganó un título de liga en 1998 y eso hizo que el América volteara a ver al cancerbero. La relación empresarial que tenían los rojiblancos con los azulcremas, facilitó el traspaso del guardameta, quien al arribar al Nido confesó que había conseguido un sueño al ser parte de las Águilas.
Las palabras de Adolfo llegaron a los oídos de la afición de Pumas, que se acordaron de la Final de 1988 y de inmediato conjeturaron que el cancerbero sí regaló los goles, pues había hecho evidente su afición al América.
Para colmo de la afición auriazul, Ríos levantó un trofeo de campeón en 2002 con el América, con un encuentro de vuelta que también generó polémica; por lo que el odio hacia el cancerbero se incrementó profundamente.
La nueva generación de aficionados Pumas quizá no tenga en mente la traición aún incomprobable del cancerbero, pero esa historia podría ser un breve recordatorio de cómo surgió de la rivalidad entre los dos clubes capitalinos, además de ser una razón más para alentar a su equipo en la última fecha del Apertura 2015, en busca de conseguir un triunfo que aleje al América de las primera posiciones de la tabla general.
Cracks, ¿creen que Adolfo Ríos regaló el título al América en 1988?
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